Bueno, leí un artículo que me pareció interesante y que a continuación está resumido; no obstante, os dejo el link al sitio por si queréis leer todo más en profundidad:
http://www.ainda.info/ceguera_banners.htmlEl artículo trata acerca de la
insensibilización a los banners producida por la frecuencia y sobreexplotación de los mismos. Pero os lo cito, sobre todo, porque es aplicable a cualquier acción o elemento de nuestro entorno que parte de un mecanismo psicológico de la evolución humana para evitar agresiones externas o distracciones irrelevantes.
Es por ello que se puede reflexionar acerca de la falta de concentración o por qué a los cachorritos les llama la atención casi cualquier cosa que les rodea.
-Ahí va:
Cuando un estímulo aparece de forma repetida y frecuente nos
insensibilizamos a él. Ello es causado por un mecanismo neuronal muy primitivo que existe incluso en animales poco evolucionados. Por ejemplo, si nos pegan 50 pellizcos en el brazo a partir del quinto la sensación de pellizco disminuirá sensiblemente, a partir del décimo casi no sentiremos nada y a partir del vigésimo, nada de nada.
La identificación de los banners se produce por la creación en los usuarios de un
esquema perceptivo que a través de determinadas
claves visuales de los banners (forma, características, posición, etc.) permite descartarlos como información a analizar. Esta ceguera visual sirve a los usuarios para discriminar entre contenido de posible utilidad y contenido de nula utilidad (generalmente publicidad). La ceguera es posible debido a este formato llamativo de la publicidad (que proporciona esas claves visuales identificativas).
Lo mismo ocurre con los banners, al principio no es posible quitarles el ojo de encima, pero finalmente los usuarios se vuelven "ciegos" a ellos. Pero no se produce una ceguera a los banners como tales, simplemente se aprenden unas
claves visuales para descartar la información
irrelevante. La principal de estas claves visuales apunta a la parte superior de la página, puesto que esa es la característica más repetida de un banner. Así
se aprende a no prestar atención a esa parte de la página. Por supuesto si el banner se cambia a la parte inferior de la página, recibirá más atención, hasta que finalmente se aprenda a no prestar atención a la parte inferior.
La falta de contenidos útiles y de interés en la publicidad contribuye al origen de la ceguera e induce a los usuarios a
descartarla, pero no es una gran diferencia con los otros medios de comunicación. En la radio, la televisión o la prensa, la publicidad raramente nos es útil, pero no existe forma de evitarla.
La diferencia es que en Internet existe una manera de identificar la publicidad, ignorarla y seguir prestando atención al resto de contenidos de interés: su formato chillón, llamativo y muy diferente del formato de los contenidos reales del sitio permite crear el
esquema perceptivo antes comentado. Ahí están las
claves visuales, en el formato de la publicidad.
Cuanta más ceguera producían los banners, más llamativos y animados se diseñaban para contrarrestarla. Todo ello generó un efecto rebote, a banner más llamativo más rápidamente insensible se volvía la atención a ellos y desarrolló nuevas claves visuales para identificar la
información irrelevante.
La única solución actualmente consiste en quitar claves visuales a la publicidad, no hacerla
llamativa, para que sea lo más difícil posible para los usuarios identificarla con el esquema perceptivo "descartador" de publicidad. Quitar estos elementos llamativos a la publicidad significa en la práctica que se parezca a los
contenidos reales del sitio, así se provocaría que cuando el usuario buscase información leyese la publicidad.